🍕 El Secreto de la Pizza de Sueños de los Hermanos

3-7 años · 5 min · Gratitud

🍕 El Secreto de la Pizza de Sueños de los Hermanos
En una casita acogedora, donde la risa era el mejor adorno, vivían tres hermanos muy especiales: Gonzalito, con su sonrisa aventurera; Juanito, con sus ojos llenos de travesuras; y la pequeña Carolinita, dulce como un bombón. Al caer la noche, después de un día de juegos y descubrimientos, a veces les gustaba jugar a imaginar cosas deliciosas justo antes de meterse en la cama. Una noche, mientras las estrellas empezaban a asomar por la ventana, papá y mamá les dieron una idea brillante: ¿y si preparaban la pizza más especial del mundo, una pizza de sueños?

Los ojos de los tres hermanos se iluminaron. "¡Una pizza!", exclamó Gonzalito, ya imaginando el queso burbujeante. Juanito saltó de la emoción. "¡Con pepperoni, mucho pepperoni!". Carolinita, pensativa, añadió: "Y aceitunas, ¡para que parezca que tiene ojos!". Papá y mamá sonrieron. "Pero esta pizza es muy especial", dijo papá. "Primero, hay que hacer la masa con risas y abrazos". Los tres hermanos se rieron y se dieron un gran abrazo, sintiendo la masa imaginaria crecer suavecita entre sus manos.

"Ahora, la salsa de tomate", dijo mamá. "Debe ser de los besos más dulces y los cuentos más bonitos". Gonzalito "esparció" la salsa con un cariño enorme, recordando la historia de un dragón simpático que había leído. Juanito, con sus manitas, "añadió" un montón de queso imaginario. "¡Que cubra toda la pizza!", dijo riendo, mientras Carolinita colocaba con cuidado las "aceitunas" imaginarias, que eran en realidad sus dedos pequeños, haciendo puntitos negros.

"¿Qué más le ponemos?", preguntó Carolinita con curiosidad. Gonzalito pensó: "¡Champiñones! Pero que sean de aventuras, ¡que cada uno nos cuente un secreto del bosque!". Y así, con cada champiñón invisible, contaron un pedacito de su día. Juanito no se quedó atrás: "¡Y trocitos de alegría, que saben a la tarta de la abuela!". Con cada ingrediente que "añadían", la pizza de sueños se hacía más y más grande, más y más colorida. Sentían el olor a masa recién hecha, a tomate dulce y a todos sus ingredientes favoritos. Era una pizza única, hecha con amor, imaginación y un poquito de magia de hermanos.

Mientras la "horneaban" con el calor de sus sonrisas y el brillo de sus ojos, se imaginaban compartiéndola, cada uno eligiendo su trozo favorito. La cocina imaginaria se llenó de un aroma delicioso y de la emoción de saber que habían creado algo tan especial juntos.

Cuando la pizza de sueños estuvo lista, ¡parecía la más bonita del mundo! Con sus colores vibrantes de imaginación y el brillo de sus sonrisas. Los tres hermanos se sentaron muy juntitos, "cortaron" sus porciones y se la "comieron" con ganas. Cada bocado imaginario les sabía a la diversión que habían compartido, a los abrazos de sus padres y al cariño de ser hermanos.

"¡Mmm, qué rica!", dijo Carolinita con un suspiro de satisfacción. Gonzalito y Juanito asintieron, sus bocas "llenas" de alegría. Mamá y papá los miraron con ternura. "Ha sido la pizza más deliciosa y especial que hemos probado", dijo papá, "porque la habéis hecho con el corazón".

Antes de arroparse en sus camitas, los tres hermanos se dieron un último abrazo. Se sintieron muy agradecidos por ese momento mágico, por tenerse el uno al otro y por la hermosa familia que tenían. Se dieron cuenta de que lo más sabroso de esa pizza no eran los ingredientes, sino la felicidad de crearla juntos. Con el corazón calentito y una sonrisa en la cara, cerraron los ojos, listos para soñar con pizzas mágicas y aventuras deliciosas hasta la mañana siguiente, llenos de gratitud por su día y por el amor que los rodeaba.

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