🍍 Los Hermanos Curiosos y el Mercado Brillante

3-5 años · 5 min

🍍 Los Hermanos Curiosos y el Mercado Brillante
¡Mmm, qué olor más dulce! exclamó Juanito, su pequeña nariz de cinco años arrugándose con curiosidad. Estaba jugando en el jardín, pero aquel aroma afrutado era nuevo, más exótico que las flores de mamá. Carolinita, su hermana de tres años, con sus rizos castaños rebotando, se acercó, sus ojos azules fijos en la misma dirección que Juanito. ¡Fruta!, dijo, señalando hacia el seto del fondo, por donde un rayo de sol parecía bailar con colores vibrantes.

La curiosidad les picó como un juguetón mosquito. Vamos a ver qué es eso, susurró Juanito, y con cuidado apartó una rama del seto. Detrás, no había un muro, ¡sino un sendero estrecho y cubierto de musgo! Parecía invitarles a seguirlo. Carolinita, con su piel clara bajo el sol, agarró la mano de su hermano. ¡Sí, vamos!

El sendero serpenteaba entre árboles altos, donde las hojas susurraban secretos. De repente, el camino se abrió a una plaza redonda y soleada, ¡y allí estaba! Un mercado de frutas como nunca antes habían visto. Puestos de madera rebosaban de colores: rojos brillantes como cerezas gigantes, morados profundos como uvas enormes, naranjas que parecían pequeños soles. El aire estaba lleno del dulce aroma que los había guiado.

¡Mira, Juanito!, exclamó Carolinita, señalando un puesto donde un señor con una barba larga y blanca sonreía. Juanito, con sus rizos rubios agitándose mientras miraba todo, se dio cuenta de que algunas frutas brillaban con una luz propia, como pequeñas estrellas. ¡Qué raro!, pensó, sus ojos azules brillando de asombro.

El señor del puesto se rió. ¡Bienvenidos, pequeños exploradores! ¿Buscáis algo especial?

Juanito, sintiendo una punzada de valentía, preguntó: Queremos la fruta que huele tan dulce y brilla.

El vendedor asintió. Ah, os referís a la 'Pera Brillante'. Pero solo la entrego a quien me demuestre su verdadera curiosidad. Hay muchas frutas aquí. ¿Me podríais decir cuál de estas es redonda como una pelota, roja como el atardecer, y cuando la muerdes, ¡hace un '¡Crac!' divertido!?

Juanito miró todas las frutas. Había una con pinchos, otra que parecía una estrella. Pensó en las frutas que conocía. ¿Cuál era redonda y roja? Carolinita, que había estado observando las frutas más pequeñas, levantó un dedo diminuto. ¡Manzana! ¡Roja y redonda!

Juanito sonrió, sus ojos azules llenos de alegría. ¡Es verdad, Carolinita! ¡Y hace '¡Crac!' al morderla! Había estado buscando algo más exótico, pero Carolinita había notado la manzana con su curiosidad por los sonidos.

¡Exacto! dijo el vendedor. ¡Vuestra curiosidad os ha llevado a la respuesta! Y como premio, os regalo la Pera Brillante, la que huele tan dulce y brilla. Señaló una fruta que parecía una pequeña pera dorada. ¡Probadla!

Juanito y Carolinita tomaron cada uno una. ¡Mmm!, dijo Juanito, dándole un mordisco. Era dulce, jugosa y ¡parecía que el sol se derretía en su boca! Carolinita, con su cabello castaño rizado salpicado de jugo, dio un pequeño ¡Ñam! de pura felicidad.

Con sus Peras Brillantes en la mano y el corazón lleno de la emoción del descubrimiento, Juanito y Carolinita se despidieron del amable vendedor. Volvieron por el sendero musgoso, el sol ya más bajo en el cielo, pintando las hojas de naranja y rosa. El mercado se fue quedando atrás, pero el dulce recuerdo del olor a fruta y la luz brillante los acompañaba.

De vuelta en el jardín, el mundo parecía más tranquilo. Compartieron un último trocito de su Pera Brillante, cada mordisco un susurro de la aventura. El aroma dulce seguía en el aire, una promesa de otros descubrimientos.

Cuando mamá los metió en la cama, Juanito y Carolinita cerraron sus ojos azules. El calor de sus mantas era como un suave abrazo. Las imágenes del mercado de frutas, los colores y los sabores, bailaban dulcemente en sus sueños. El sueño llegó, suave y calmado.

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