👑 Un Sueño Real: La Aventura de Gonzalito, Juanito y Carolinita

3-7 años · 5 min · Perseverancia · Princesas y príncipes

👑 Un Sueño Real: La Aventura de Gonzalito, Juanito y Carolinita
Ya era hora de acurrucarse en la cama. Gonzalito, Juanito y Carolinita estaban listos para viajar al País de los Sueños, pero antes, Mamá les leía una historia. "Imaginad", dijo Mamá con una voz dulce como la miel, "que esta noche sois príncipes y princesas de un reino muy especial. ¿Qué haríais?". Los ojos de Gonzalito brillaron de emoción, Juanito se removió ansioso y Carolinita sonrió, abrazando a su osito. Les encantaba pensar en castillos, coronas y aventuras mágicas. "Yo buscaría un dragón amigable", dijo Juanito. "Y yo ayudaría a todos con mi magia", añadió Carolinita, cerrando los ojos. Gonzalito pensó en ser un príncipe valiente y sabio.

"Pues mirad", continuó Mamá, "hoy he encontrado algo que quizás os dé una pista para empezar vuestra propia aventura real". Mamá sacó un pequeño pergamino enrollado, atado con una cinta dorada. Parecía antiguo y un poco misterioso. "¡Es un mapa del tesoro!", exclamó Juanito, levantándose un poco sobre su almohada. "¡Qué chulo!", dijo Carolinita, estirando la mano para tocarlo. Gonzalito lo tomó con cuidado. El mapa no mostraba islas lejanas, sino lugares muy familiares de su propia casa. "La primera pista dice: 'Donde los cuentos se guardan y los sueños se despiertan'".

"¡La estantería de cuentos!", gritaron los tres a la vez, con una risita emocionada. Corrieron (con cuidado, porque ya era hora de dormir y siempre hay que ir despacio por casa) hacia la estantería de su habitación. Entre sus libros favoritos, escondido detrás de un libro de dinosaurios de Gonzalito, encontraron un pequeño sobre. Dentro había un acertijo: "Soy suave y calentito, y guardo secretos debajo. Me sientas cuando descansas y te tapo cuando sueñas. ¿Qué soy?".

"¡El sofá!", dijo Carolinita con una gran sonrisa, que siempre era muy buena con los acertijos. Los tres fueron al sofá del salón. Juanito, con su energía inagotable, levantó los cojines uno a uno. Primero no había nada, luego un juguete olvidado, y después... ¡otro sobrecito! "¡Lo tengo!", exclamó, un poco cansado de tanto buscar pero muy orgulloso.

Este nuevo sobre tenía un dibujo: un árbol con una flor grande y muchas hojas. "Es el rosal del jardín", dijo Gonzalito, que siempre se fijaba en las plantas de Mamá. "Pero está oscuro fuera", dijo Juanito, un poco desanimado. "Y ya es hora de dormir". "No pasa nada, príncipes y princesas valientes", dijo Mamá con una sonrisa dulce. "Podemos seguir la aventura mañana por la mañana, justo después del desayuno. Recordad que los grandes exploradores saben que hay que ser pacientes y no rendirse, incluso si la noche llega y hay que esperar". Los niños asintieron, entendiendo que la perseverancia también significaba esperar el momento adecuado. A la mañana siguiente, con el sol entrando por la ventana, lo primero que hicieron fue ir al jardín. Buscaron debajo del rosal, entre las hojas, y después de mirar un buen rato, Carolinita exclamó: "¡Aquí! ¡Hay algo brillante!".

Y allí, bajo las hojas del rosal, había una pequeña caja de madera, decorada con purpurina dorada que brillaba al sol. Dentro, encontraron tres pequeñas coronas de tela, suaves y brillantes, una para cada uno. La de Carolinita era rosa, la de Juanito azul y la de Gonzalito verde. Y junto a las coronas, había una notita escrita a mano: "Para los príncipes y princesas que no se rinden, que buscan con alegría y que, sobre todo, saben que la verdadera magia está en vuestro corazón y en vuestra perseverancia".

Se pusieron sus coronas con grandes sonrisas. Se miraron en el espejo y vieron a tres valientes príncipes y princesas, no por la corona en sí, sino por la aventura que habían vivido y por no haberse rendido nunca. "¡Somos príncipes de verdad!", dijo Juanito, sintiendo cómo su corazón latía de alegría. "Y princesas también", añadió Carolinita, ajustándose su corona con orgullo. Gonzalito sonrió. "Hemos encontrado el tesoro porque hemos sido muy perseverantes, como dijo Mamá". Mamá les dio un abrazo muy fuerte. "Así es, mis pequeños. La perseverancia es un tesoro más valioso que cualquier joya. Y ahora, con vuestras coronas puestas, podéis soñar con vuestras próximas aventuras. Recordad que cada día es una oportunidad para ser valientes, amables y no rendirse nunca." Con esa dulce idea en sus cabezas, Gonzalito, Juanito y Carolinita se acurrucaron de nuevo, listos para soñar con castillos, dragones amigables y muchísimas más aventuras que la vida les ofrecería.

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