Hugo y el Caracol Valiente

2-2 años · 5 min

Hugo y el Caracol Valiente
¡Buenos días, Hugo! ¿Sabes qué día es hoy? Es un día perfecto para una aventura, ¡sí, sí! Mira por la ventana de tu imaginación. ¡Qué jardín tan bonito! Hay flores de mil colores: rojo como una manzana, azul como el cielo, amarillo como el sol. Y hay un poquito de brisa que hace 'chss, chss' en las hojas de los árboles. Hugo está jugando en su jardín mágico. ¡Qué divertido! Corre un poquito, se sienta, mira una mariquita que pasa... ¡Hola, mariquita! ¿A dónde vas con tus patitas tan pequeñas?

De repente, Hugo ve algo pequeñito, ¡muy pequeñito! Es un caracol. ¡Sí, un caracol! Se llama Caracolín. Caracolín tiene su casita a cuestas, ¡qué gracioso! Y tiene unos ojitos muy, muy curiosos. Caracolín tiene un gran sueño hoy. ¿Sabes cuál es? ¡Quiere llegar a la fresa más grande y más roja del jardín! La fresa está un poquito alta, en una hoja verde grande. Caracolín mira la fresa con sus ojitos. ¡Mmm, qué rica debe estar!

Caracolín empieza su aventura. '¡Allá voy!', piensa Caracolín con su corazoncito valiente. Empieza a subir por el tallo verde, ¡despacio, despacio! Una patita, otra patita... Pero, ¡oh, oh! El tallo es un poquito resbaladizo. ¡Plaf! Caracolín se resbala un poquito y cae... ¡No muy lejos, solo un poquito! Hugo lo mira con sus ojos grandes. '¿Qué pasa, Caracolín?', parece preguntar Hugo con su mirada. Caracolín se queda quieto un momento, como pensando.

Pero Caracolín no se rinde. ¡No, no! Él respira hondo, o lo que hacen los caracoles, y mueve sus antenitas. '¡Otra vez!', piensa Caracolín con decisión. Y empieza a subir de nuevo. ¡Uno, dos, tres patitas! ¡Despacio, despacio! Sube un poquito más que antes. Hugo le hace '¡Ánimo, Caracolín!' con un susurro suave, como si fuera un secreto entre amigos. Pero, ¡ay! Otra vez, ¡plaf! Se resbala un poquito más. Esta vez, Caracolín se siente un poquito frustrado, su casita se mueve un poquito de lado a lado. Podría quedarse abajo, pero mira la fresa... ¡Es tan apetitosa!

Hugo le sonríe. '¡Venga, Caracolín!', piensa Hugo, y le hace un pequeño gesto con su manita. Caracolín lo intenta de nuevo, pero esta vez, mira muy, muy bien dónde pone sus patitas. ¡Con mucho cuidado! ¡Con mucha paciencia! Una patita aquí, otra patita allí. Sube y sube. ¡Ya está casi! ¡Ya casi llega a la fresa roja y brillante! ¡Qué emoción! Caracolín se estira, se estira... ¡Un poquito más!

¡Y sí! ¡Sí, sí, sí! Caracolín, con un último esfuerzo, llega a la fresa. ¡La toca con sus antenitas! ¡Qué contento está Caracolín! Hugo da palmadas con sus manitas, ¡clap, clap, clap! ¡Qué bien! Caracolín ha conseguido su sueño. Ha llegado a la fresa porque no se ha rendido. Ha intentado una y otra vez, aunque se haya resbalado un poquito.

¿Sabes qué, Hugo? Caracolín nos ha enseñado algo muy importante. Nos ha enseñado que, a veces, las cosas son un poquito difíciles. Como cuando quieres ponerte un calcetín y no entra, o quieres construir una torre y se cae. Pero, si lo intentamos una y otra vez, ¡con paciencia y alegría!, al final lo conseguimos. Como Caracolín con su fresa. Él no dijo 'no puedo', dijo '¡lo intento otra vez!'. Y tú, Hugo, eres igual de valiente y paciente. Puedes intentar, intentar y volver a intentar. ¡Y verás qué bien te sale todo! ¡Ahora Caracolín puede disfrutar de su fresa y Hugo de su aventura! ¡Qué día tan maravilloso!

¿Te ha gustado este cuento?

Crea un cuento personalizado con el nombre, la edad y los intereses de tu hij@ en menos de un minuto.

Crear cuento personalizado