El Adiós de Xabi y el Corazón Blanco

5-7 años · 5 min

El Adiós de Xabi y el Corazón Blanco
En una casita llena de risas y juguetes, vivían dos hermanos muy especiales: Gonzalito, el mayor, con sus siete años llenos de ideas, y Juanito, de cinco, con una sonrisa que iluminaba todo. Lo que más les gustaba a estos dos era el fútbol. Cada tarde, después de jugar en el parque, se sentaban a hablar de sus héroes, de los goles increíbles y, sobre todo, de su equipo favorito, el Real Madrid. Hoy, sin embargo, había algo diferente en el aire. Papá había dicho algo sobre un jugador que se iba, y los dos sentían una cosita extraña en la barriga.

Esa tarde, mientras merendaban galletas de chocolate, papá encendió la televisión. "Mirad, chicos," dijo con voz suave, "hoy vamos a ver algo especial. Es la despedida de un gran jugador, Xabi, que ha jugado muchos años en nuestro Real Madrid." En la pantalla, apareció un campo de fútbol inmenso, el Santiago Bernabéu, y una figura con la camiseta blanca del Real Madrid, con el número 14 en la espalda, saludando a la afición. Los niños lo reconocieron enseguida. "¡Es Xabi!", exclamó Gonzalito, con un pellizquito de tristeza en su voz. "Pero, ¿por qué se va del Real Madrid, papá?", preguntó Juanito, con los ojos grandes y un poco de pena.

Papá se sentó junto a ellos y les explicó con cariño. "A veces, los jugadores, igual que las personas, deciden cambiar de camino. Xabi ha dado lo mejor de sí a nuestro Real Madrid, ha luchado en cada partido vistiendo su camiseta blanca, y ahora va a empezar una nueva aventura. Es normal sentir un poco de tristeza porque le echaremos de menos en el equipo. Pero lo más importante es que le deseemos lo mejor y le mostremos nuestro respeto por todo lo que hizo por el Real Madrid." Los chicos se quedaron pensativos, mirando a Xabi en la pantalla. Se veía cómo los fans del Real Madrid aplaudían y le daban las gracias, y cómo la camiseta blanca se movía con sus saludos.

Gonzalito tuvo una idea. "Juanito, ¿y si le hacemos un dibujo a Xabi para darle las gracias?", propuso. Juanito asintió con entusiasmo. Corrieron a buscar sus lápices de colores y papel. Gonzalito dibujó un balón de fútbol con el famoso escudo del Real Madrid, y a Xabi con su camiseta blanca, sonriendo y despidiéndose. Juanito, con sus manitas, pintó muchas estrellas doradas alrededor, como si Xabi fuera una estrella brillante que se había ganado el cariño de todos los aficionados del Real Madrid. Se sentían un poco tristes, sí, pero dibujar les ayudaba a recordar los buenos momentos y a expresar su cariño y respeto por él y por lo que había significado para el Real Madrid. La tristeza se fue convirtiendo poco a poco en una dulce sensación de agradecimiento.

Cuando terminaron sus dibujos, los hermanos los colocaron con cuidado en la nevera, junto a otros dibujos. Miraron el dibujo de Xabi con su camiseta del Real Madrid y se sintieron mucho mejor. Habían transformado su pequeña tristeza en un bonito gesto de respeto. Papá les dio un abrazo a cada uno. "Así es, campeones," les dijo. "Cuando alguien se va, podemos recordar lo bueno que nos ha dado y desearle lo mejor. Eso es mostrar respeto."

Esa noche, mientras se acurrucaban en sus camas, Gonzalito y Juanito pensaron en Xabi y en su tiempo en el Real Madrid. Entendieron que las despedidas no siempre son fáciles, pero que el respeto y el cariño pueden hacerlas más dulces. Cerraron los ojos, imaginando a Xabi jugando en el campo blanco, bajo las luces brillantes, y sintieron que el espíritu del Real Madrid, lleno de grandes recuerdos y de respeto por sus jugadores, siempre estaría en sus corazones. Durmieron profundamente, con la calidez de haber aprendido una lección importante sobre cómo decir adiós con un corazón lleno de aprecio.

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